Adicción por consumo de sustancias

Elaborado por: Sofía Navarro (Co-Fundadora de dando+)

 

La adicción por consumo de sustancias: conocer para desestigmatizar

Desde hace algunos años ha surgido el debate sobre si la adicción es una conducta de elección personal de individuos con poca capacidad volitiva; o si es en realidad una enfermedad médica. Este tipo de discusión logra que perpetúe en la sociedad el estigma hacia las personas adictas por consumo de sustancias; y por ende el aislamiento y rechazo social de estas dentro de la comunidad. El objetivo de este artículo es entender las características del trastorno por consumo de sustancias y los cambios neuronales que se presentan en las personas adictas que dificultan el tratamiento de la enfermedad.

Es importante entender, entonces, en qué consiste el trastorno por consumo de sustancias. El DSM-5 (2014) define el trastorno como un patrón de comportamiento patológico; y además explica que: 

“La característica esencial del trastorno por consumo de sustancias es la asociación de síntomas cognitivos, comportamentales y fisiológicos que indican que la persona continúe consumiendo la sustancia a pesar de los problemas significativos relacionados con dicha sustancia” (p.483). 

Hay una confusión general cuando se  trata de entender en qué consiste la adicción por consumo de sustancias; se cree que la adicción está directamente relacionada con la dependencia física y el síndrome abstinencia. Si únicamente la adicción se explicara por estos factores bastaría con la hospitalización o la internalización en los centros de rehabilitación para curar la enfermedad (Pinel, 2012). Sin embargo, el criterio 2 del DSM-5 para definir el trastorno es que la persona expresa deseos insistentes en dejar de consumir y relata intentos fallidos de rehabilitación. Este fenómeno se explica a través del cambio estructural de los circuitos cerebrales que genera el consumo de sustancias y que persiste, incluso después de las fases de desintoxicación de las personas que padecen este trastorno (DSM-5, 2014). 

Davey (2014) explica en su libro que el trastorno por consumo de sustancias tiende a estar asociado con un bajo rendimiento en la persona; y los consumidores frecuentemente presentan un coeficiente intelectual bajo, una baja tasa de éxito escolar, y déficits motivacionales; en comparación con los no consumidores. Al momento de explicar esta correlación se parte de que personas con estas características caen en las drogas y no tienen las habilidades para poder salir del círculo vicioso y desarrollan por ende una enfermedad crónica. No obstante, algunos estudios encuentran otro tipo de explicación para referirse a esta correlación y demuestran que el uso regular de sustancias genera un desbalance de neurotransmisores como la dopamina y serotonina (Heinz, Mann, Weinberger  y Goldman, 2001); causando déficits motivacionales, y por lo tanto una falta de criterio y poca habilidad para tomar decisiones. Estos factores aumentan la probabilidad de un consumo y abuso de sustancias a largo plazo.

Otro factor importante que caracteriza al trastorno por consumo de sustancias es la comorbilidad que manifiesta con otras enfermedades psiquiátricas; y que estas a la vez influyen en la prevalencia del trastorno. Entre el 54% y 76% de personas que sufren del trastorno por consumo de sustancias, presentan por lo menos un trastorno psiquiátrico (Zilberman, Cao y Jacobsen, 2003; citado en Davey, 2014); entre lo más resaltantes se encuentran los trastornos de ansiedad y de ánimo. Rosen y Kosten (1992, citado en  Davey, 2014) explican cómo las personas que consumen cocaína tienden a desarrollar ataques de pánico que prevalecen incluso después de lograr la abstinencia de la droga. También mencionan que la probabilidad de recaída aumenta con la intención de sobrellevar los ataques de pánico. Este último fenómeno se conoce como el Efecto de “Auto-medicación” en el cual la persona diagnosticada con un trastorno psiquiátrico intenta aliviar los síntomas y las emociones negativas a través del consumo de sustancias. 

Son muchos los factores que influyen en la epidemiología y prevalencia de las personas afectadas por el trastorno por consumo de sustancias. Es necesario rescatar que es una enfermedad que empieza por una decisión personal. Sin embargo, la elección de consumir sustancias por primera vez se puede ver influenciada por factores ambientales, socioeconómicos y generacionales que hay que tratar con delicadeza. Por ende, la predisposición genética y los efectos a largo plazo del consumo de sustancias en las estructuras cerebrales son elementos importantes que nos permiten entender el porqué de una adicción y nos ayudan a comprender mejor la gravedad del trastorno y la prevalencia de este en las personas y en la sociedad.

 

Bibliografía 

Davey, G. (2014). Psychopatology: Research, Assesement and Treatment in clinical psychology. (2ª Edición). The Brithish Psychological Society & Wiley and Sons Ltd: Reino Unido. 

Heinz A., Mann K., Weinberger D.R. y Goldman D. (2001). Serotonergic dysfunction, negative mood states, and response to alcohol. PubMed, 25(4), 487-495. 

Manual de diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), 5ª Ed. Arlington, VA, Asociación Americana de Psiquiatría, 2014. Pinel, J. (2012). Biopsychology. (8ª Edición). University of British Columbia: Boston.