Aproximaciones a la Violencia

Elaborado por: Camilo Quintana (Voluntario de dando+)

 

Definiciones y una mirada desde la psicología

La violencia es un fenómeno complejo que se expresa de diferentes formas. La xenofobia, el bullying, el hostigamiento sexual, las autolesiones, el maltrato de pareja, la negligencia familiar, y hasta la exclusión social. Todos los eventos mencionados son diferentes ejemplos de violencia. Dado ello, resulta difícil (por no decir casi imposible) abordar este tema así como poder mencionar una sola definición que abarque todos los actos relacionados a la violencia. El presente artículo busca, en primer lugar, indagar y analizar algunas definiciones de violencia, para luego, en segundo lugar, explicar una aproximación que se puede tener desde una perspectiva psicológica hacia esta problemática. 

En el panorama actual, podemos encontrar una cantidad considerable de autores que tienen diversas propuestas para definir este concepto que, como vemos, engloba una multiplicidad de eventos. En concordancia con lo señalado, Calderón Umaña (2018) sostiene que el término violencia es usado para referirse a una muy extensa variedad de fenómenos, dada la amplitud de tipos e intensidades de sus expresiones. El resultado de ello ha sido que el concepto de violencia termina siendo nebuloso, es difícil una definición puntual y unívoca de esta. Por esta situación, con el motivo de delimitar lo que es violencia, el autor propone que se restrinja su significado a la utilización real de la fuerza, o una amenaza de la misma, con el fin de lograr un propósito o meta. Aunque esta definición puede parecer precisa y podría favorecer a entender y abordar el fenómeno de la violencia, también puede resultar contraproducente ya que quizás estaría invisibilizando otras expresiones y prácticas. Por ejemplo, el hostigamiento sexual cuando se da de una manera sutil, con conductas invasivas o insistentes, no necesariamente implica el uso real o la amenaza de fuerza (MIMP, 2017). 

Por esto, se puede señalar que resulta más pertinente el utilizar las definiciones brindadas por otros autores. Como señala Raguz (en prensa), una de las definiciones más completas o integrales que se pueden encontrar en la literatura es la realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta define la violencia como “el uso intencional de fuerza física o poder, en forma de amenaza o real, contra uno mismo o contra un grupo, o comunidad, que resulte o tenga una alta probabilidad de resultar en lesiones, muerte, daño psicológico, mal desarrollo o privación” (WHO, 2014, p.2). La definición propuesta por la OMS logra englobar las diferentes formas en las que la violencia se expresa, desde las autolesiones hasta la exclusión social. De esta manera, se toma en cuenta no solo la intencionalidad del victimario sino también se incluyen las repercusiones que se puede tener en el objeto de la violencia, es decir, la víctima.

Otra definición que puede ayudar a definir lo que es la violencia, que no es incompatible con la anterior, y podría resultar enriquecedora para complementarla, sería la brindada por Corsi (2001). Este autor define la violencia como una forma de ejercicio de poder mediante la fuerza que implica diferentes posiciones jerárquicas, es decir, de un arriba y un abajo, reales o simbólicos, que tienen roles complementarios. Esta siempre implica sometimiento de uno de mayor poder sobre otro de menor poder. Esta definición resulta enriquecedora para abordar casos de violencia de pareja y de género, ya que expone un tema central dentro de la violencia: el ejercicio del poder. En ciertas ocasiones, el poder ejercido por el victimario implica un sometimiento de la víctima tanto a nivel real como simbólico. Así, en el plano real, las víctimas suelen ser agredidas ya sea psicológica o físicamente; pero además, en el plano simbólico, el poder ejercido por la pareja hace que ciertas mujeres tengan miedo de esta, hasta el punto de no querer presentar una denuncia, por ejemplo. Según datos del INEI (2018, citado en MIMP, 2019), 23 de cada 100 mujeres que sufren violencia de parte de su pareja no acuden a comisarías para buscar ayuda.

Desde una perspectiva psicológica, la violencia se enmarca dentro de un contexto y depende de distintas variables. La teoría ecológica de Bronfenbrenner (1979) sostiene que los diferentes ambientes en los que el individuo está relacionado, sea de manera directa o indirecta, influye en su desarrollo cognitivo y psicosocial. Es decir, la forma en que piensan y actúan las personas es, en buena medida, producto de la interacción con el ambiente. De este modo, se puede sugerir que parte de la violencia tiene sus raíces en la socialización del individuo en entornos específicos (Monreal Gimeno, Povedano-Diaz y Martínez-Ferrer, 2013). A nivel de microsistemas, la familia o la escuela, los cuales son los primeros agentes de socialización, pueden ser lugares donde se observen patrones de violencia. Alonso y Castellanos (2006) sugieren que presenciar situaciones de violencia familiar es uno de los más potentes factores de riesgo, en el caso de los niños, para repetir esa pauta de conducta en pareja cuando crezcan y, en el caso de las niñas, para asumir un papel pasivo de aceptación de dicha violencia.

A nivel de macrosistemas, la estructura social y cultural puede otorgar a las personas creencias y actitudes determinadas que se encuentren a la base de ciertas conductas violentas (Monreal et al., 2013). En el contexto occidental, por ejemplo, las creencias sobre el amor romántico son estructuras cognitivas fuertemente fijadas y moldean las ideas sobre las relaciones de pareja que los individuos asumen como normales. Sin embargo, estas creencias suponen una desigualdad y jerarquía en las relaciones entre hombres y mujeres. Más allá, estas creencias sobre el amor están fuertemente asociadas al sexismo y a la violencia de género (Velez, Renteria, Basozabal y Loroño, 2010). En esta línea, Heise, Ellsberg y Gottemoeller (1999) propusieron una serie de factores ubicados en los distintos niveles que se encontraban relacionados a la violencia de pareja (véase Gráfico 1).

Gráfico 1. Modelo ecológico de factores asociados con la violencia de pareja

 

Como se sostuvo en un principio, la violencia es un fenómeno complejo expresado de diversas maneras, por ello también resulta indispensable cuestionarnos las diferentes aproximaciones que se brinden hacia esta problemática. Del mismo modo, es importante recalcar que si bien la psicología puede aportar herramientas para analizar y abordar este tema, también tenemos que percatarnos y ser conscientes de los límites de estas.

 

Referencias: 

Alonso V., J. M., y Castellanos D., J. L. (2006). Por un enfoque integral de la violencia familiar. Psychosocial Intervention, 15(3), 253-274. 

Bronfenbrenner, U. (1979). The ecology of human development. Cambridge: Harvard university press.

Calderón Umaña, R. (2018). Violence and social exclusion in urban contexts in Central America. In: Salahub et al, 99-120.

Corsi, J. (Comp.). (2001). Violencia familiar una mirada interdisciplinaria sobre un grave problema social. Argentina: Paidós.

Heise, L., Ellsberg, M., y Gottemoeller, M. (1999). Ending violence against women. Population reports, 27(4), 1-1.Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) (2017). El Hostigamiento Sexual como manifestación de la violencia de género en el ámbito educativo universitario.

Recuperado de https://www.repositoriopncvfs.pe/wp-content/uploads/2017/04/RESUMEN-EJECUTIVO-DE-INCIDENCIA-HOSTIGAMIENTO-SEXUAL-2.pdf

Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) (2019). Informe estadístico. Violencia en cifras. Recuperado de  https://www.mimp.gob.pe › informe-estadistico-06-2019_PNCVFS-UGIGC

Monreal Gimeno, M. D. C., Povedano-Diaz, A., y Martínez-Ferrer, B. (2013). Modelo ecológico de los factores asociados a la violencia de género en parejas adolescentes. Recuperado de: https://rio.upo.es/xmlui/handle/10433/4213

Raguz, M. (Ed.) (en prensa). The many faces of violence in Peru: Prevention and intervention approaches. Journal of prevention and intervention in the community, 49(4).

Vélez, M., Rentería, A., Basozabal, E., y Loroño, A. (2010). Violencia de género en las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes de Bilbao. Revista de servicios sociales, (47), 121-134

WHO (2014). Global status report on violence prevention 2014. Geneva: WHO, UNODOC y UNDP.