Bienestar Psicológico de los Adolescentes en la Era de los Celulares

Elaborado por: Jesus M. Berru (Colaborador dando+)

El uso de celulares ha aumentado en los últimos años. Así lo demuestra el Instituto Nacional de Estadística e Informática (2018), en el que se evidencia un aumento en el 2018 de un 0.7% respecto al año 2017. Es decir, en el 2017, el 90.2% de hogares tenían al menos un miembro con celular. En el 2018, dicha cifra aumentó a un 90.9%. Dicho aumento refleja también un crecimiento en el déficit del bienestar psicológico, sobre todo, en los adolescentes, en el sentido de que, si más personas tienen en su poder un celular, hay más probabilidad de que dichos individuos generen un desbalance en su bienestar psicológico (Twenge, Martin y Campbell, 2018).

¿Qué es bienestar psicológico?

Se define como “el desarrollo de las capacidades y el crecimiento personal, donde el individuo muestra indicadores de funcionamiento positivo” (Díaz, Rodríguez, Blanco, Moreno, Gallardo, Valle y Van Dierendonck, 2006). Ryff (1989),  la psicóloga pionera en bienestar psicológico, menciona que este concepto hace referencia a aspectos que se relacionan con el funcionamiento positivo de la persona. Algunos autores relacionan este bienestar psicológico con la satisfacción, la autoestima y la felicidad (Twenge, Martin y Campbell, 2018; Romero, Brustad y García, 2007).

Ryff (1989) en sus estudios hace referencia a seis dimensiones:

  1. Autoconcepto: evaluaciones positivas de uno mismo y aceptación del pasado.
  2. Autonomía: autodeterminación, sentir que uno toma sus propias decisiones.
  3. Crecimiento personal: la sensación de estar creciendo y desarrollándose continuamente como persona.
  4. Propósito en la vida: la creencia de que la vida de uno tiene propósito y sentido.
  5. Relaciones positivas con otros: tener relaciones de calidad con otras personas.
  6. Dominio del entorno: la capacidad de manejar de manera efectiva el mundo que nos rodea.

Luego de tener un panorama de la concepción de bienestar psicológico, hay que tomar en cuenta que dicho constructo se ve disminuido debido a diversos factores. Así lo confirma la doctora Twenge en su estudio donde encontró una disminución debido a un factor en específico, el uso de celulares (Twenge et al., 2018).

En tal sentido, diversos investigadores han asociado el tiempo que una persona pasa frente a la pantalla de los celulares como causa de la disminución del bienestar psicológico (Huang, 2017; Kross et al., 2013; Shakya y Christakis, 2017). Asimismo, Smith (2017) encontró que dicho bienestar tuvo una tendencia a estabilizarse debido a una disminución del uso de los celulares.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que existen otros factores que pueden estar influyendo en dicha disminución. Los adolescentes, por ejemplo, si pasan más tiempo usando el celular duermen menos (Barlett, Gentile, Barlett, Eisenmann y Walsh, 2012; Hysing, Pallesen, Stormark, Jacobsen, Lundervold y Sivertsen, 2015; Twenge, Krizan y Hisler, 2017). Entonces, este es un factor que indirectamente disminuye el bienestar psicológico a través de la cantidad y calidad del sueño. Hay que considerar, también, que el uso del celular se puede volver adictivo (Alter, 2017: Echeburúa, 2009).

Algunos han pensado que el bajo bienestar psicológico en los adolescentes es causado por la presión académica, por ejemplo, la acumulación de tareas (Dwyer, 2014). Sin embargo, los adolescentes que han pasado mayor tiempo realizando sus tareas académicas demostraron mayor autoestima y un mejor bienestar (Twenge et al., 2018).

Por otro lado, los adolescentes mayormente usan su celular para estar activos en sus redes sociales, y pasar demasiado tiempo en ello se correlaciona con un peor bienestar psicológico (Daza de la Parra, 2019).

Es decir, se puede observar que, según la literatura, la disminución del bienestar psicológico debido al aumento en el tiempo de uso de los celulares es evidente. Aun así se deben tener en cuenta ciertos factores intervinientes. Es importante considerar los diversos aspectos que influyen en el aumento o disminución del bienestar psicológico debido a que este cumple un papel muy importante para poder amortiguar el estrés en las personas (Nierenberg et al., 2016; Farber et al., 2015).

Referencias:

Barlett, N., Gentile, D., Barlett, C., Eisenmann, J. y Walsh, D. (2012). Sleep is a mediator of screen time effects on US children’s health outcomes. Journal of children and media, 6(1), 37-50. https://doi.org/10.1080/17482798.2011.633404

Daza de la Parra, C. (2019). ¿Menos teléfonos, más libertades? Revista chilena de pediatría, 90(3), 358-358.

Díaz, D., Rodriguez, R., Blanco, A., Moreno, B., Gallardo, I., Valle, C., y Van Dierendonck, D. (2006). Adaptación española de las Escalas de Bienestar Psicológico de Ryff. Psicothema, 18(3), 572-577.

Dwyer, L. (2014, October 3). When anxiety hits at school. The Atlantic. Recuperado de: https://www.theatlantic.com/health/archive/2014/10/when-anxiety-hits-at-school/380622/

Echeburúa, E. (2009). Adicción a las nuevas tecnologías en adolescentes y jóvenes. Madrid: Pirámide.

Farber, R., Kern, M. L, y Brusilovsky, E. (2015). Integrating the ICF with positive psychology: factors predicting role participation for mothers with multiple sclerosis. Rehabilitation Psychology, 60(2), 169–178. https://doi.org/10.1037/rep0000023

Huang, C. (2017). Time spend on social network sites and psychological well-being: a metanalysis. Cyberpsychology behavior and social networking, 20(6), 346-354. https://doi.org/10.1089/cyber.2016.0758

Hysing, M., Pallesen, S., Stormark, K. M., Jakobsen, R., Lundervold, A. J., y Sivertsen, B. (2015). Sleep and use of electronic devices in adolescence: Results from a large population-based study. British Medical Journal Open, 5, e006748 – e006748. https://doi.org/10.1136/bmjopen-2014-006748 

Instituto Nacional de Estadística e Informática. (2018). Hogares con al menos un miembro que tiene teléfono celular, por años, según ámbitos geográficos. Recuperado de https://www.inei.gob.pe/buscador/?tbusqueda=celular Kross, E., Verduyn, P., Demiralp, E., Park, J., Lee, D. S., Lin, N., …, Ybarra, O. (2013). Facebook use predicts declines in subjective wellbeing in young adults. Plos One, 8. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0069841

Nierenberg, B., Mayersohn, G., Serpa, S., Holovatyk, A., Smith, E., y Cooper, S. (2016). Application of well-being therapy to people with disability and chronic illness. Rehabilitation Psychology, 61(1), 32–43. https://doi.org/10.1037/rep0000060

Romero, A., Brustad, R., y García, A. (2007). Bienestar psicológico y su uso en la psicología del ejercicio, la actividad física y el deporte. Revista Iberoamericana de Psicología del Ejercicio y el Deporte, 2(2), 31-52.

Ryff, C. (1989). Happiness is everything, or is it? Explorations on the meaning of psychological well-being. Journal of personality and social psychology, 57, 1069-1081.

Shakya, H., y Christakis, N. (2017). Association of Facebook use with compromised well-being: A longitudinal study. American Journal of Epidemiology, 185, 203–211.

Smith, A. (2017, January 12). Record shares of Americans now own smartphones have home broadband. Recuperado de: http://www.pewresearch.org/fact-tank/2017/01/12/evolution-of-technology/

Twenge, J. M., Krizan, Z., y Hisler, G. (2017). Decreases in self-reported sleep duration among U.S. adolescents 2009 –2015 and association with links to new media screen time. Sleep Medicine, 39, 47–53. https://doi.org/10.1016/j.sleep.2017.08.013

Twenge, J., MARTin, G. y CampBEll, W. (2018). Decreases in psychological well-being among American adolescents after 2012 and links to screen time during the rise of smartphone technology. Emotion, 18(6), https://doi.org/10.1037/emo0000403

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