Conociendo el cerebro de un padre

Elaborado por: Daniel Merino L. (Co-Fundador de dando+)

Muchas veces cuando pensamos en la crianza y la educación a los hijos se suele hablar de la madre. El rol de la madre es fundamental para el cuidado y supervivencia de los hijos; sin embargo, a veces ocurre que perdemos de vista el valioso aporte de los padres. Normalmente se atribuye que el rol del padre en los primeros años de vida del hijo es el de “haciéndose a un lado”. No obstante, el rol del padre no debe ser entendido de esta forma, sino, más bien como un “estando a un lado”. Esto implica una actitud activa que debe tomar el padre como soporte y cuidado constante en las demandas que la madre y el hijo requieran. El rol ACTIVO del padre, en la medida que el hijo vaya creciendo, irá transformándose en diversos estilos de crianza que velen por el adecuado desarrollo del mismo. De esta manera, el padre y la madre son los protagonistas que cumplen funciones diferentes pero complementarias en un ambiente de amor y responsabilidad para el bienestar del hijo. 

 Actualmente, existen diversos programas e iniciativas para fomentar la paternidad activa, estos programas brindan herramientas necesarias para la crianza y el adecuado funcionamiento de la dinámica familiar. En cuanto a las neurociencias y la paternidad se ha investigado poco, pero sí existen algunos estudios que nos ofrecen datos muy interesantes del comportamiento del cerebro y la conducta en los padres. A continuación, presentaremos algunos neurodatos y su relación con la importancia de la paternidad activa:

Neurodato #1: Los padres también experimentan cambios hormonales 

Un estudio de 160 padres identificó que los niveles de oxitocina (hormona vinculada a las relaciones sociales, la gratitud, la confianza y el amor) en el plasma de la sangre de los padres y madres mostraban un comportamiento similar durante los primeros seis meses del nacimiento del hijo (Perkeybile & Bales, 2017). De esta manera, se confirmó que los padres con niveles altos de oxitocina manifestaban mayores motivaciones paternales con sus hijos (Mossop, 2013). 

Asimismo, Mak y Weiss (2010, citado en Mossop, 2013) descubrieron, mediante experimentos con ratones, que la capacidad para formar células cerebrales en los padres se encontraba relacionado con la hormona de la prolactina, aquella misma hormona responsable para la lactancia en las madres. Al suprimir la producción de prolactina, descubrieron que los ratones no tenían la misma capacidad y actitud relacionadas a la paternidad (Mossop, 2013).

Neurodato #2: Los padres y madres activan áreas del cerebro similares, pero de diferentes maneras de funcionamiento 

Los estudios realizados indican que los padres y madres muestran una fuerte activación en la amígdala, la cual es el área del cerebro encargada del procesamiento emocional (Seifritz et al, 2003). Asimismo, se ha descubierto que la corteza pre frontal (encargada de nuestros procesos más complejos) también se activa en los padres y madres al escuchar o ver imágenes relacionadas a sus hijos (Kuo et al., 2012). Sin embargo, otros estudios postulan que la corteza pre frontal lateral y la región temporal superior se activa más en los padres que en las madres (Atzil et al, 2012).

En consecuencia, es importante percatarnos cómo estos cambios dirigen e impulsan hacia el desarrollo de la paternidad activa en los primeros meses del hijo. ¿Cómo benefician al hijo?  Se ha estudiado que la paternidad activa y el vínculo seguro generan que el hijo presente las siguientes características: actitudes positivas, autonomía, curiosidad e interés y poca evitación con la realidad (Paquette et al., 2003). Por otro lado, los padres que no dan cariño a sus hijos, no los motivan y son ausentes pueden provocar diversos aspectos psicopatológicos en sus hijos, tales como la ansiedad y la depresión (Bogels & Phare, 2008). 

En conclusión, todos estos estudios muestran cómo la paternidad es tan importante, tanto para el hijo como para el padre. Asimismo, podemos evidenciar cómo el cerebro tiene diversas interacciones relacionadas a la paternidad que son similares a algunos aspectos de la madre considerando un funcionamiento distinto. Finalmente, resulta interesante conocer estos estudios que no son muy divulgados y comprender que el padre es también el protagonista en la educación de los hijos. Los invito a ser padres entregados, con el cerebro al desarrollo de una paternidad activa y responsable para alcanzar el bienestar de cada uno de sus hijos.

Referencias:

Bögels, S. & Phares, V. (2008) Fathers’ role in the etiology, prevention and treatment of child anxiety: A review and new model. Clinical Psychology Review, 28(4), pp.539-558. 

Khan, L (2017). Fatherhood: the impact of fathers on children’s mental health. Centre for Mental Health, 50, pp. 1-9. 

Kuo, P.X., Carp, J., Light, K.C. & Grewen, K.M. (2012). Neural responses to infants linked with behavioral interactions and testosterone in fathers. Biological Psychology; 91:302–306.  

Mak, G.K & Weiss,S. (2010) Paternal recognition of adult offspring mediated by newly generated CNS neurons. Nature Neuroscience, 13, 753– 758.

Mossop, B (2013). Cerebro y paternidad. Revista Mente y Cerebro, 58: 28-33.

Sathyanesan, A (2017). A father’s brain: Four ways fatherhood affects the brain. Spring. Recuperado de : www.cbinternational.org

Seifritz, E., Esposito, F., Neuhoff, J.G., Luthi, A., Mustovic, H., Dammann, G., Di Salle, F. (2003). Differential sex- independent amygdala response to infant crying and laughing in parents versus nonparents. Biological Psychiatry; 54:1367–1375.  

Paquette, D., Carbonneau, R., Dubeau, D., Bigras, M. and Tremblay, R.E. (2003) Prevalence of father-child rough-and-tumble play and physical aggression in preschool children. European Journal of Psychology of Education, 18(2), pp.171-189. 

Perkeybile, A. & Bales, K (2017). Intergenerational transmission of sociality: The role of parents in shaping social behavior in monogamous and non-monogamous species. The Journal of Experimental Biology, 220: 114-123. 

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