APRENDIZAJE MORAL: visiones de Kohlberg y Lind

Elaborado por: Daniela Pinto (Voluntaria de dando+)

Nuestra vida está llena de decisiones, aunque no siempre estemos conscientes de estar realizándolo. La toma de decisiones puede ir desde un: “¿Qué ropa me pongo?”, hasta un “¿renuncio al trabajo?” o un “¿gasto el único dinero que tengo en un viaje?”. De esta manera, cada elección en la vida se rige por lo que uno piensa que esté correcto o incorrecto hacer. Muchas veces se cruzan preguntas por la mente como el porqué de que algunas personas sean corruptas y otras no, o la razón por la que se involucren en actos poco morales. Sin embargo, ¿en qué se basa el elegir una acción “buena” o “mala”?, ¿quién te enseña esto?

El nivel moral de las personas se va desarrollando desde que empieza la vida, y se ve influido por los distintos contextos (el familiar, el escolar, el laboral, entre otros). Así, cada uno de estos va ayudando en la construcción de la moralidad del individuo. Desde una edad temprana, aprendemos a distinguir entre ”lo que es socialmente aceptado y lo que no, entre lo que se debe y no se debe hacer” (Estelita et al., 2016, p. 1). Según estos autores, conforme vamos creciendo nos damos cuenta de que no siempre lo que es socialmente aceptado por algunos coincide con la forma de ver y pensar de otras personas. De esta forma, nos damos cuenta de que la concepción que tenemos acerca de nuestro entorno es totalmente subjetiva. Kohlberg ve el juicio moral “como el sopesar las exigencias de los demás contra las propias. Esta tiene una clara raíz en el imperativo categórico Kantiano y podría expresarse como el tratar a los demás como fines en sí mismos y no
como medios” (Flavell, s/f citado en Forest y Salazar, 2017, p.6). La teoría de Kohlberg, en un inicio, “no buscó referirse al contenido de las elecciones morales, sino a la estructura del razonamiento que está detrás de dichas elecciones; es decir, al tipo de consideraciones y lógica que utiliza una persona para resolver un problema moral” (Flavell, s/f, citado en Forest y Salazar, 2017, p.6).

Ese desarrollo moral “implicaría un avance progresivo desde la heteronomía moral hacia la autonomía moral; en otras palabras, desde una moral basada en normas externas a una moral basada más en la conciencia individual y el reconocimiento a nivel de dicha conciencia individual, de la existencia de principios universales absolutos” (Kohlberg, 1974, citado en Forest y Salazar, 2017, p.6).

Según Portillo (2005), Kohlberg compartía con Piaget la creencia de que el desarrollo de la moral se da en cada persona de manera individual y pasa por una serie de niveles en el mismo orden; aunque no todas las personas logran alcanzar las etapas superiores de este desarrollo. Es de esta forma que Kohlberg plantea en su teoría tres niveles de desarrollo moral. Primero tenemos el nivel pre-convencional que se da típicamente en los niños entre los cuatro y diez años. Según Jaramillo (2000, citado en Estelita et al., 2016), en este nivel se toman en cuenta los problemas morales desde la perspectiva de los intereses de cada individuo. El segundo nivel es el denominado convencional o también llamado moralidad de conformidad con el rol convencional. Este nivel se logra alcanzar por lo general después de los diez años, en donde las personas han interiorizado los estándares de las figuras de autoridad y “se enfocan los problemas morales desde la perspectiva de un miembro de la sociedad, tomando en consideración lo que el grupo o sociedad espera del individuo como miembro de un rol” (Estelita et al., 2016, p. 6). Es decir, lo que se busca es agradar a los demás para así mantener el orden social. Finalmente, el nivel post-convencional o también denominado moralidad de principios autónomos. “En él, hay un esfuerzo claro por definir los valores y los principios morales, que tienen validez y aplicación con independencia de la autoridad que los grupos o personas que mantienen tales principios y con independencia de la identificación del individuo con tales grupos” (Estelita et al.,
2016, p. 7). Es decir, las personas son capaces de reconocer conflictos entre los estándares morales y hacen sus propios juicios con base a los principios de bien, la imparcialidad y la justicia. Por lo general, las personas no alcanzan este nivel de razonamiento moral al menos hasta la adolescencia temprana o de manera
más común en la edad adulta temprana, si es que lo alcanzan.

Georg Lind explica que dentro de los procesos cognitivos de decisión moral también se encuentran aspectos afectivos que podrían influenciar en la toma de decisiones, denominado como “competencia moral”, término ya empleado por Kohlberg; quien opinaba que afecto y cognición constituyen componentes separados tanto de la mente humana como del comportamiento moral (Zerpa, 2007). Una descripción completa del juicio moral, según Lind, debe tener en cuenta las propiedades cognitivas y las afectivas; aunque la conexión entre dichas propiedades no sea una condición estrictamente necesaria del razonamiento moral. La capacidad del juicio moral “permite tomar decisiones morales basadas en principios internos y de actuar con base a tales principios” (Zerpa, 2007, p.149).

Asimismo, de acuerdo a Gómez (2007), Lind “considera imprescindible el desarrollo de las capacidades morales que permitan aplicar correctamente los valores e ideales que necesita la persona para dar respuesta a la sociedad” (p.3). La educación, entonces, jugaría un papel importante para que la persona pueda comportarse adecuadamente según la sociedad. Para una descripción completa del comportamiento moral, las propiedades afectivas y cognoscitivas deben considerarse. Esta descripción completa “involucra: a) Los ideales morales y principios que lo informan y b) las capacidades cognitivas que tiene cuando aplica estos ideales y principios en sus procesos de decisión” (Lind, 1999, p.8). Una característica primordial para interactuar con el exterior y desenvolvernos en el medio es la discusión de problemas morales a través de la comunicación asertiva y el respeto por la opinión contraria sin acudir a la agresividad. Precisamente, estas tareas pertenecen propiamente al Método Konstanz propuesto por George Lind; quien incluye dos principios didácticos. El primero consiste en que los alumnos deben de estar atentos y concentrados para poder aprender. El segundo, en que, al dar la enseñanza moral, los profesores deben presentar pequeños dilemas morales diarios para así dar una solución a estos (Correa, 2010). Se puede definir un dilema moral como una típica tarea moral. “Cuando dos o más principios morales chocan, se oponen entre sí, e implican
cursos de acción que se contradicen es cuando la persona no sabe qué hacer” (Revolución educativa, Colombia Aprende, 2005, p.3). El papel del docente en la enseñanza de dilemas morales no consiste en
presentar a sus alumnos las soluciones a estos, sino el promover en ellos la expresión de sus emociones e ideas a los otros, a pesar de no estar todos de acuerdo: hablar de una forma pacífica, teniendo como principal valor el respeto al otro. Los profesores deben de recibir una capacitación de 30 horas en el que se les explique cada paso del método.

Para la discusión de los dilemas morales, se deben de seguir los siguientes pasos de en una experiencia práctica y vivencial:

  1. Narrar la historia
  2. Preguntar cuál es el dilema
  3. Tomar una decisión (individualmente)
  4. Votar sobre la decisión
  5. Dividir al salón a favor y en contra
  6. Presentar argumentos
  7. Examinar argumentos contrarios
  8. Rescatar el mejor argumento de cada grupo y felicitar al otro diciéndole cuál
    fue el mejor argumento
  9. Nueva votación para observar los cambios en la decisión de grupo
  10. Realizar comentarios de observadores” (Revolución educativa, Colombia
    Aprende, 2005, pp. 4-5).

Así, el docente debe proveer al alumno supuestos dilemas morales que suelen ocurrir en el día a día para que este, lo resuelva dando su punto de vista. De esta manera, se ejercita al estudiante en aspectos como el respeto, habilidades cognitivas y comunicativas, juicio crítico, y lo más importante, en este caso, la toma de una decisión basada en sus principios morales y éticos.

Referencias:

Correa, V. (2010). Georg Lind y el método Konstanz de discusión de dilemas. https://es.scribd.com/document/33683772/Georg-Lind-y-el-metodo-Konstanz-de-Discusion-de-Dilemas-2010
Estelita, M., Marroquín, O., Pablo, M., Rodríguez, C., Valqui, L., (2016). El desarrollo de la moral: una perspectiva según kohlberg. Janj, volumen 5, número 2. http://revistas.ucv.edu.pe/index.php/JANG/article/view/992
Forest, W. y Salazar, H.(2017). Desarrollo moral en estudiantes de psicología. Reflexiones y Acciones Universitarias en el Arte de Educar, numero 1.
http://ucbconocimiento.ucbcba.edu.bo/index.php/RAU/article/view/1255
Gómez, J. C. (2007) La moral puede enseñarse: manual teórico-práctico de la formación moral y democrática. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4953749.pdf
Portillo, C. (2005). La teoría de Lawrence Kohlberg.
http://ficus.pntic.mec.es/~cprf0002/nos_hace/desarrol3.html
Revolución Educativa, Colombia Aprende (2005). El Método Konstanz de Dilemas Morales.
https://www.uni-konstanz.de/ag-moral/pdf/Lind-2005_1-GuiaDilemasMorales-03.pdf
Zerpa, C. E. (2007). Tres teorías del desarrollo del juicio moral: Kohlberg, Rest, Lind,
implicaciones para la formación moral. Revista de Educación, 13(23), 137-157.
http://www.redalyc.org/pdf/761/76102308.pdf

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